SENTIR SIN MIEDO
Todo era un montón. Todo era más profundo de lo que podía contar. Todo era más complejo de lo que podía hilvanar. No sabía cómo. La incomprensión se apoderaba de mí y reforzaba ese sentimiento de ser diferente que me volvía loca. Lo que yo quería transmitir no tenía forma física, no cabía en palabras, aunque usara todas.
“Loca”
“Exagerada”
“Dramática”
“¿A vos quién te entiende?”
“No te entendés ni vos”
Me cansé de escucharlo. Tenían razón. Tenían razón para este mundo en el que vivo físicamente, pero no para el universo que llevo en mi interior. Todo ese caudal emocional muchas veces me ahoga, me tira a la mierda como una ola que te arrastra hasta la orilla, te hace mierda contra la arena y te deja con la tanga enroscada cual doble vuelta de cordón. Y cuando no me ahoga me quiero ahogar yo sola y hacer la gran Alfonsina Storni sin mirar atrás.
No es fácil habitar aquí. A veces me doy miedo y quiero sentir menos. Anular toda emoción directamente. Frozen. Muertita. Me pregunto por qué tanto. Estoy aprendiendo. Me la doy constantemente. Me levanto del piso y me la doy de nuevo. No paro. De a poco me voy entendiendo. Dejo de putear por esta poronga y empiezo a verlo como una bendición. Es como vivir en realidad aumentada o con anteojos 5D. La tristeza se ve devastadora, pero la felicidad se ve exuberante. Todo es intenso, todo es extremo, todo es supremo. Todo es lo que soy.
𝓶𝓪ل𝓲𝓪

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