NO TE CONFORMES

 


Si hay una frase que me han dicho miles de veces en la vida, es: "𝑬𝒍 𝒒𝒖𝒆 𝒎𝒖𝒄𝒉𝒐 𝒂𝒃𝒂𝒓𝒄𝒂, 𝒑𝒐𝒄𝒐 𝒂𝒑𝒓𝒊𝒆𝒕𝒂". Detrás de esas palabras se escondía la idea de tener que optar. ¿Qué pasa si te gusta cantar, bailar, actuar, aprender idiomas, repostería, patín, natación y destreza? Y bueno, no sé, elegí una sola cosa y hacela bien. Siempre me han dicho esa frase como una crítica al picaflorismo de actividades que me caracterizaba. Es cierto que cuántas más actividades hacés, menos en profundidad vas a aprender cada una. Pero hay algo que a mí me interesaba más que eso, y era la profundidad con la que me conocía a mí misma en ese constante experimentar. Aprendía qué me gustaba, qué no, con qué fluía, qué me daba vergüenza, qué me apasionaba, qué me daba lo mismo.

De más grande, también me vi enfrentada a grandes elecciones de vida. El trabajo rentable que te aburre versus el trabajo que te apasiona pero no paga las cuentas; la vida artística o la vida de pareja; el compromiso y la estabilidad, o la libertad y la aventura. Todo era blanco o negro. Era una cosa o la otra. Me negaba. Rotundamente. Porque elegir es limitar y no hay cosa que odie más en la vida que aquello que te achica y comprime en vez de expandirte al infinito. Ante mis quejas, siempre aparecían nuevas frases. "𝒀 𝒃𝒖𝒆𝒏𝒐, 𝒏𝒐 𝒔𝒆 𝒑𝒖𝒆𝒅𝒆 𝒕𝒐𝒅𝒐 𝒆𝒏 𝒍𝒂 𝒗𝒊𝒅𝒂". ¿Cómo que no? ¿Dónde está escrito? Nuevamente, me rebelaba ante la idea de conformarme con una porción de la realidad con aceptación y templanza.

Ayer ordenaba el ropero y vaya uno a saber por qué aparece esta frase en mi mente: "𝑳𝒂 𝒇𝒆𝒍𝒊𝒄𝒊𝒅𝒂𝒅 𝒏𝒖𝒏𝒄𝒂 𝒆𝒔 𝒄𝒐𝒎𝒑𝒍𝒆𝒕𝒂". Ah, listo. Cerrame la 8. ¡¿Cómo?! ¿Por qué no puede serlo? Puff, la cantidad de veces que la escuché sin tomar conciencia. Es increíble cuán arraigadas tenemos estas creencias que nunca cuestionamos, que nunca deconstruimos y que nos van marcando el camino como las miguitas de pan de Hansel y Gretel. No nos damos cuenta, pero todo nuestro destino se imprime y hace carne siguiendo las instrucciones de nuestro ordenador mental.

Es hora de darnos cuenta de que nos cargaron un Windows de mierda. Sí, el más poronga. Una versión pirata, beta, trial version, y con eso vamos por la vida creando realidad. Tenemos que resetear nuestra mente, borrar todo lo que no sirva. Ni a la papelera por las dudas. Borrar. Eliminar. Delete. Chau. Nos vimos en Jamaica. Es hora. Es ahora. Es TU trabajo. Es MI trabajo. Es el trabajo de todos. No nos conformemos. ¿Por qué deberíamos hacerlo? Vamos por todo. Terraza, terraza, terraza. A tope. Tanque lleno. Fangio XXI. Viniste de la inmensidad. No te conformes con menos.

𝓶𝓪ل𝓲𝓪 

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